Pasó tanto tiempo que quizá se había olvidado de que a Diego Alatristre, ese espadachín cuarentón, asesino a sueldo y a la vez héroe en la España del Siglo de Oro, todavía le quedaban historias por contar. Lo había anunciado su creador, Arturo Pérez-Reverte, hace años: a las siete entregas que hasta 2011 había publicado, le faltaban dos. Catorce años de espera y más de una decena de títulos del escritor después, este martes el autor ha presentado una nueva aventura del capitán, Misión en París (Alfaguara), que llegará mañana a las librerías. “Me di cuenta de que Alatriste era demasiado absorbente y había otras historias que quería contar y no sabía cuánto tiempo me quedaba. Pero siempre pensé que si vivía lo suficiente lo retomaría”, justificaba la larga pausa Reverte este martes en la presentación ante la prensa del libro en Madrid. Vivió y, para placer de millones de lectores — “algunos que incluso me han insultado públicamente por no seguir la historia”, contaba el autor— aquí lo tienen, uno de los acontecimientos editoriales del año.

“Tenía miedo”, reconoció el académico de la RAE trajeado y rodeado de periodistas en el Hotel Palace de Madrid. “Pensaba que igual había perdido el tono. Alatriste es un tono. Entré en ella [la nueva novela] con mucho cuidado. Tuve que acostumbrarme de nuevo al personaje. Me leí de nuevo todos los libros de él que había escrito y retomé lecturas que entonces había leído para escribirlos”.