Arranca la temporada y la sangre va a rezumar los estantes de las librerías como la humedad en las marismas a las que nos llevará, por ejemplo, el capitán Alatriste. Pero no solo. La mirada al pasado en busca de respuestas (Julio Llamazares, Aroa Moreno, Adolfo García Ortega) convive entre los libros de escritores españoles este trimestre con un despiadado retrato de las relaciones de dependencia (un buenísimo debut) y de la locura de nuestras vidas aplastadas entre el estrés, la hiperconectividad o el insomnio (Juan Tallón, Isaac Rosa). Sin desdeñar los cuentos capaces de trasladarnos a dimensiones que de otra forma no conoceríamos jamás (Cristina Fernández Cubas, Elvira Navarro). La carrera hacia las listas de los mejores del año se empieza a poner interesante. Vamos por partes.

El regreso del capitán Alatriste es el acontecimiento editorial de la temporada. El espadachín de los tercios de Flandes creado por Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951) regresa 14 años después para llevarnos a La Rochela y a la rebelión de los hugonotes contra el rey Luis XIII de Francia, ayudados por los ingleses. ¿Y qué pintan ahí el veterano español y esa cuadrilla residual de hombres que mantienen alto el patriotismo y la obediencia aunque no les lleguen ni la mitad de las pagas? Ni ellos lo van a saber durante buena parte del libro, pero Misión en París (Alfaguara) se introduce en las guerras de religión y pone a sus protagonistas frente al cardenal Richelieu y ante los tres mosqueteros y D’Artagnan, que harán de las suyas. La octava entrega del personaje recrea una era de relumbrón de fachada y decadencia íntima de una España en la que Velázquez no tiene ocasión de pintar al rey Felipe IV en guisa de combate, como su par francés, porque sus salidas son para cazar. El choque entre la ambición de honor y la cruda realidad es, de nuevo, el territorio Reverte.