Hay quien dice que se puede conocer a alguien por lo que pide en un bar y, aunque la ciencia no respaldaría jamás esta afirmación, lo cierto es que sí podemos intuir ciertas cosas escuchando con atención qué responde la gente cuando la persona que hay detrás de la barra pregunta “¿qué te pongo?”. Muchas de estas intuiciones provienen, para qué engañarnos, de estereotipos que el cine, la televisión o la literatura se han encargado de afianzar, como que pedir un Dry Martini es sinónimo de elegancia y distinción —James Bond es el culpable— o que beber Cosmopolitans es el epítome de la sofisticación y el glamour —Carrie Bradshaw es su gran embajadora—. Esto mismo debió pensar la directora Celine Song cuando le tocó decidir cuál sería la bebida favorita de la protagonista de su última película, Materialistas. Tenía que decir algo de quien la pedía, pero también de quien se la iba a servir.
En una de las escenas clave de la cinta —tranquilidad, que no es un spoiler, la escena en cuestión sale en el tráiler—, el personaje de Harry (Pedro Pascal) le pregunta a Lucy (Dakota Johnson) si quiere beber algo. Están en una boda, se acaban de conocer, él está ligando con ella de forma evidente y en la respuesta de ella podemos atisbar, como aclaró la propia Celine Song en una entrevista, la clave de toda la película: Coca-Cola y cerveza. Cuando Johnson apenas ha terminado de pronunciar la frase, una botella de Coca-Cola y medio vaso de cerveza aparecen frente a ella. Mira desconcertada a Harry tratando de averiguar qué clase de magia acaba de suceder ante sus ojos, cuando se da cuenta de que el camarero que ha traído a la mesa la curiosa combinación no es otro que su ex, John (Chris Evans).






