Cuando Spyros y Michaela, una pareja de jóvenes griegos, tomaron la decisión de mudarse a Barcelona, no esperaban encontrarse con que conseguir una habitación fuese tan complicado. “Sabíamos que iba a ser difícil, porque en Grecia tenemos el mismo problema, pero no esperábamos que lo fuese tanto”, explica Michaela, que está a punto de empezar un máster universitario en la capital catalana. Ambos llevan varios meses de búsqueda lidiando con honorarios abusivos de agencia y estafas camufladas en anuncios. Hasta encontrar un lugar mejor, alquilan una habitación en un piso compartido con otra persona en L’Hospitalet de Llobregat por la que pagan cerca de 700 euros y que incluye servicios como la limpieza semanal.

Las habitaciones en pisos compartidos son las más codiciadas por estudiantes que llegan a vivir a Barcelona, pero también se han convertido en una forma de esquivar la regulación del precio de los alquileres, ya que el arrendamiento de habitaciones no se rige por una normativa específica. Según un estudio del portal inmobiliario Idealista, la ciudad se ha convertido en la capital de provincia con el alquiler de habitaciones en pisos compartidos más caro de España, con un precio que asciende a los 570 euros mensuales de media en el segundo trimestre de 2025.