Se llama Bury Your Gays (entierra a tus gais) al hecho de que en la ficción los personajes homosexuales fallecen con mucha más frecuencia que los heterosexuales. Esta semana el tropo ha vuelto a la palestra después de una muerte especialmente trágica en La edad dorada, la serie de HBO que radiografía la alta sociedad neoyorquina a finales del siglo XIX a través de dos familias, los Russell y los van Rhijn-Brook. A estos últimos pertenece Oscar van Rhijn, un hombre que vive tormentosamente una homosexualidad que oculta a todos. En los dos últimos capítulos de su nueva temporada, John Adams, su amante secreto, falleció atropellado por un carruaje tirado por caballos. Un giro de guion que dejó a miles de fans devastados por “un acto de crueldad narrativa sin precedentes para la serie”, según Collider. Las reacciones fueron tan airadas que su creador Julian Fellowes salió a defender su decisión de matar a John: “Tuvimos mucho cuidado de matarlo con un simple accidente, no con algo con connotaciones políticas”, declaró a TVLine. “Murió en un accidente, como cualquiera podría morir en cualquier momento”.
El destino de John sorprende no sólo porque fuese un personaje especialmente apreciado por su carácter afable, sino porque La edad dorada no es Juego de tronos, no es una ficción que se caracterice por las muertes epatantes. Por eso, el terrible desenlace ha provocado que muchos se hayan preguntado si es simplemente otro ejemplo de cómo muchas veces los guionistas siguen sin saber qué hacer con los personajes LGTBIQ+. Una suspicacia justificable, ya que llueve sobre mojado.







