Ponerse pelo, aumentarse el pecho, afinarse la nariz o redefinir el borde mandibular. Los retoques estéticos están de moda y para muchos el verano es el momento perfecto para pasar por quirófano. ¿La razón? En vacaciones te ahorras dar explicaciones en el trabajo y, además, son días idóneos para la recuperación. Sin embargo, es común que estas intervenciones generen fricciones con los jefes, pues requieren días de reposo, incluso semanas. Si surgen complicaciones, es posible que el empleado no pueda reincorporarse a su puesto en la fecha prevista: entonces el conflicto laboral está servido.

Los rifirrafes por operaciones de belleza no son una rara avis. Es más, los abogados laboralistas confirman que son un nido de dudas. ¿Me pueden obligar a coger los días de vacaciones? ¿Debo comunicar el motivo de mi ausencia? ¿Tengo derecho a una baja retribuida? ¿Qué ocurre si necesito más recuperación?

Para empezar, hay que dejar claro que no existe derecho a baja para someterse a una operación puramente estética. Lejos de ser algo evidente, el Tribunal Supremo, en 2012 y 2014, tuvo que aclarar que las operaciones de aumento de mamas no generan una baja retribuida, pues son intervenciones puramente voluntarias.