El nombre de la sesión no dejaba lugar a dudas sobre su enfoque ideológico: Cómo las redes de organizaciones no lucrativas de izquierdas aprovechan los fondos federales para promover una agenda radical. Sentado a la mesa de los invitados al subcomité del Congreso de EE UU que abordaba la cuestión el pasado 15 de julio, Mike González tomó la palabra y soltó una diatriba contra la izquierda, contra la ideología woke, contra el multimillonario húngaro George Soros —obsesión de la extrema derecha— y a favor de los “valores occidentales”, que es urgente proteger —aseveró— cerrando el grifo a las ONG progresistas. Detrás, en el banco reservado a los oyentes, se sentaba Jorge Martín Frías, acompañando a González en defensa de esa causa común.

¿Quiénes son? González, un cubano nacido en 1960 y emigrado a EE UU, es un antiguo escritor de discursos para la Administración de George W. Bush que en 2009 se unió a la Heritage Foundation, un poderoso lobby donde ejerce como investigador principal y experto en Europa. Madrileño de 1980, el eurodiputado Martín Frías es un licenciado en Filosofía que dirige Disenso, la fundación de Vox para su incesante “batalla cultural”.

La conexión entre uno y otro, que se suma a la amistad entre sus jefes —Kevin Roberts y Santiago Abascal, respectivamente—, está lejos de ser anecdótica. Sus nexos ejemplifican tanto los progresos de Vox en los círculos de poder de Washington como el creciente interés en España y las cada vez más sólidas conexiones con grupos españoles de una organización, la Heritage, a la que se considera inspiradora de la deriva autoritaria del presidente estadounidense.