Sánchez ridiculiza los conocimientos de Feijóo y este dice que en Europa tratan al presidente de “traidor”

Nadie levantó una voz este miércoles en el Congreso para defender la guerra de Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Ni siquiera Santiago Abascal, que esquivó el conflicto —el tema del orden del día—e hizo como si no existiese ese presidente estadounidense que lo designó su socio en España. Tampoco Alberto Núñez Feijóo pronunció el nombre de Trump mientras confirmaba que el PP ha pasado de la comprensión a un rechazo más o menos formal a la aventura bélica. Una postura compartida por todo el resto de la Cámara, desde EH Bildu a UPN.

La amplia coincidencia podría llevar a creer que la primera comparecencia parlamentaria de Pedro Sánchez para explicar la reacción del Gobierno ante la guerra de Irán deparó una mañana tranquila. Esperar tal cosa, dado el ambiente político, resulta una quimera. La bronca y las manifestaciones de desprecio, sobre todo entre el presidente y el líder de la oposición, incluso superaron los altísimos listones habituales.

La política española da vueltas sobre sí misma en el bucle de sanchismo sí, sanchismo no, y no hay cataclismo mundial que la saque de ahí. No habían pasado ni dos horas desde el comienzo de la esperada comparecencia de Sánchez sobre el conflicto que tiene en vilo al planeta, cuando más de la mitad del hemiciclo se había ido a tomar café. La portavoz de Junts, Miriam Nogueras, tomó la palabra para proclamar que el Gobierno fríe a impuestos a la clase media, relatar lo mucho que su formación ha conseguido para Cataluña y asegurar que la gente la para por la calle para decirle: “Vámonos de España, aquí no funciona nada”. Las palabras “Irán” o “guerra” ni asomaron por su boca. No fue la única. El líder de Vox, en medio de la consabida tormenta de atrocidades imputadas a Sánchez, se olvidó de aclarar qué piensa del ataque a Irán.