El Girona tiembla como un flan, peleado con las áreas y sin energía en la medular, un rival a pedir de boca para equipos igualmente necesitados como el Sevilla, que se encontró con una victoria sencilla en Montilivi. Los andaluces aguardaron a que los blanquirrojos se equivocaran con sus dificultades para el repliegue y marcaron la diferencia al contragolpe a partir de la calidad de Vargas. Almeyda optimizó los recursos con solo 14 fichas del primer equipo disponibles y cantó victoria con los goles de Isaac Romero y del debutante Alfon.

Ambos son equipos que están a medio hacer, muy pendientes todavía del mercado, tanto de los jugadores que pueden entrar como los que saldrán, condicionados además por el límite salarial y por la pésima clasificación en la Liga. Michel cambió hasta a nueve futbolistas respecto a la alineación de Villarreal. A la espera de un delantero centro que meta goles —puede ser Vanat—, y de un volante con empaque para la medular —llegó Ounahi—, el Girona se encomienda en la emergencia a Stuani, ya cumplidos los 38 años, un futbolista expreso para intentar la catarsis que necesita Montilivi. Al uruguayo, sin embargo, no hay quien le ponga un buen centro para cantar gol.