Un Getafe espléndido y competitivo, que hizo su primer cambio en el minuto 95 y que puede perder a Uche, uno de sus mejores hombres, por problemas económicos, derrotó a un triste Sevilla después de mostrarle cómo deben actuar los equipos faltos de calidad, pero con hambre, oficio y un buen entrenador en el banquillo como José Bordalás. Con un estupendo Liso, un chaval de 20 años procedente del Zaragoza que anotó los dos goles, los madrileños suman seis de seis en medio de mucho ruido por sus problemas con las inscripciones. Un prodigio de efectividad que se llevó por delante a un Sevilla que no se sabe muy bien a dónde va. Sin fútbol, con su técnico, Matías Almeyda, perdido, y con tremendas carencias en defensa, el Sevilla acumuló su segunda derrota liguera. Su imagen es triste, pero peor va en los despachos. Vende a Badé por 29 millones y solo le da para inscribir a Vargas. Malos tiempos en el Sevilla y buenos, de momento, para este Getafe tan eficaz.

Hay cosas que no se olvidan en Nervión. Justo un 25 de agosto de hace 18 años y justo ante el Getafe caía desplomado en la banda del gol sur del Sánchez Pizjuán Antonio Puerta. La nostalgia inundaba las mentes de los aficionados sevillistas. No solo por el querido Antonio, fallecido unos días después. También porque hay tanta distancia entre aquel Sevilla y este que algo cruje en el alma del hincha sevillista. El Getafe bien supo aprovechar las limitaciones de este Sevilla, una entidad que no puede inscribir a jugadores como Suazo o Alfon por sus problemas económicos y que navega en una mediocridad pasmosa.