En un partido cargado de intensidad hasta el final, Pere Milla y Roberto anotaron los goles de la victoria del equipo blanquiazul, sostenido por las paradas de Dmitrovic
El Espanyol sufrió con la misma intensidad con la que venció a un gran Sevilla. El equipo de Matías Almeyda rozó la victoria, pero bajo los palos del conjunto blanquiazul se alzó un héroe: Dmitrovic. Sus paradas, junto a los goles de Pere Milla y Roberto, llevaron al Espanyol a sumar los tres puntos a pesar de una primera parte en la que se desvanecieron y una final trepidante en el que el Sevilla, tras una diana de Marcao, amenazó la tranquilidad blanquiazul (2-1). El equipo de Manolo González recupera y prolonga la buena racha del arranque de temporada y afianza un quinto puesto liguero empatado —aunque superado por la diferencia de goles— con el Betis.
Y eso que el Espanyol llegó al encuentro con las estadísticas en contra: 12 partidos consecutivos sin derrotar al Sevilla, desde enero de 2017. Manolo González reivindicó el sexto puesto liguero de su equipo a pesar de las últimas dos derrotas, clamó contra la negatividad de la prensa y criticó el horario del partido. En la previa, Manolo también anunció un once muy ofensivo, promesa que cumplió. Acostumbrado a no repetir alineaciones, el técnico blanquiazul sentó a Pol Lozano y dio entrada a Ramon Terrats por la banda izquierda, con Pere Milla de mediapunta y Dolan por la derecha. También recuperó a Carlos Romero en el lateral izquierdo, y delante Kike García le ganó la partida en la punta a Roberto Fernández.






