Francia es la capital europea del lujo y de la moda, pero también uno de los países donde más arrasa la moda ultra fast fashion: prendas a precios muy bajos que venden plataformas chinas como Shein o Temu. Estos pedidos representan hoy el 22% de todos los envíos que gestiona La Poste, la empresa de correos francesa. Hace un lustro eran sólo el 5%. El Gobierno francés quiere poner coto a esta explosión de envíos masivos y a partir de enero va a tasar con dos euros los paquetes con un importe menor a 150 euros que lleguen a Francia. La medida la anunció el pasado julio el primer ministro, François Bayrou, cuando presentó los polémicos presupuestos de 2026, que le han llevado a plantear una moción de confianza ante el Parlamento.

Justificó que esta tasa pretende proteger al comercio nacional “de la marea de competencia desleal que la asalta”. Sin citarlas, se refería a empresas como Shein, Temu o AliExpress. “Se trata de hacer pagar a los importadores, a las plataformas, no al consumidor”, recordó la ministra de Cuentas Públicas, Amélie de Montchalin.

Se tasan los paquetes por un valor de menos de 150 euros porque por debajo de este importe no están sometidos a las tasas de aduana. Nueve de cada 10 de estos envíos vienen de China, según el Ministerio de Economía. Sobre una compra de cuatro euros, por ejemplo, la plataforma deberá pagar dos euros extra. Incluida en los presupuestos de 2026, esta tasa debería entrar en vigor en enero próximo, si el Gobierno francés logra finalmente aprobar las cuentas, algo que parece improbable. Permitirá ingresar 1.600 millones de euros. La unión de empresas de transporte y logística (TLF), patronal del sector, considera que esta medida “no resolverá ningún problema de competencia si no se aprueba a escala europea”.