La Liga F Moeve regresa entre certezas y dudas. El Barcelona, mermado en su fondo de armarios por varias salidas, pondrá a prueba su hegemonía, mientras un Real Madrid reforzado y con nuevo entrenador busca, por sexto curso consecutivo y hasta ahora sin éxito, romper esa supremacía. La temporada se abre este fin de semana con novedades —el estreno del VAR low cost, nuevo patrocinador principal y el pleno de campos de césped natural—, pero también con viejas aspiraciones: el deseo de una mayor igualdad competitiva y un campeonato que logre superar el guion ya conocido de un Barça invencible y un Madrid en persecución constante.

El mercado de fichajes —hasta el 19 de septiembre— no ha alimentado grandes expectativas. Ha sido discreto, sin apenas traspasos económicos y sin grandes estrellas. El Barcelona solo ha tenido un refuerzo, Laia Aleixandri, frente a seis salidas que dejan al equipo con 17 fichas. La marcha de futbolistas como Fridolina Rolfö, Ingrid Engen o Jana Fernández deja al equipo con menos rotaciones e incertidumbre, aunque no debilita al once inicial. Algunas salidas, personales; otras, deportivas. Y todas condicionadas por la situación económica del club y las reglas del fair play financiero, sobre todo teniendo en cuenta el crecimiento del mercado y la necesidad de retener jugadoras cruciales que terminan contrato este año, como Alexia Putellas —con un año opcional—, Cata Coll, Claudia Pina o Graham Hansen. “Seguimos creyendo que tenemos un equipo muy competitivo”, aseguró Pere Romeu, entre resignado y confiado.