Cuando en el último tercio de la temporada pasada el Zaragoza, agobiado por la amenaza del descenso, se puso en contacto con el Getafe para contratar a Gabi Fernández, Ángel Torres y José Bordalás tuvieron claro cuál era una de las monedas de cambio para liberar al entrenador del filial getafense. En el verano de 2024, el presidente y el entrenador de la entidad azulona habían intentado sin éxito la adquisición de Adrián Liso (Zaragoza, 20 años). Ocho meses después, el atacante,

ol/2025-08-25/liso-y-el-getafe-le-muestran-el-camino-a-un-sevilla-sin-futbol.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/deportes/futbol/2025-08-25/liso-y-el-getafe-le-muestran-el-camino-a-un-sevilla-sin-futbol.html" data-link-track-dtm="">convertido con tres goles en dos partidos en una de las sensaciones del arranque liguero, entraba, mediante una cesión para este curso, en la operación del trasvase de Gabi al banquillo del Zaragoza. “Son cosas de los clubes, yo ahí no me meto”, zanja Liso en conversación telefónica.

El inusual trueque entrenador por jugador ha favorecido a ambas partes. Gabi logró la permanencia y evitó para el club aragonés el pozo económico de la Primera RFEF y Liso, con su gol en Balaídos y el doblete en el Sánchez Pizjuán, ha contribuido a que el Getafe luzca coliderato con el Villarreal, Barcelona, Real Madrid y Athletic. Además, sin ser un goleador puro, pues nació extremo, Liso comparte la cabeza del Pichichi junto a Mbappé y Buchanan. “Bordalás me ha hecho jugar más en punta, pero ni yo podía imaginar un debut así en Primera División. Es algo que sueñas desde niño”.