Comer kiwi ayuda a ir al baño. Eso ya lo intuía mucha gente. La novedad es que ahora esa sospecha está respaldada por evidencias científicas, así que la Comisión Europea ha dado luz verde para que se pueda utilizar este argumento en la publicidad de esta fruta. Es la primera vez que se autoriza una declaración de salud para una fruta fresca en Europa, lo que podría abrir la puerta a otros alimentos similares.

En principio esto parece algo positivo, pero conviene conocer algunos detalles para evitar malas interpretaciones que pueden tener consecuencias indeseables.

Si echáramos un vistazo a los anuncios de alimentos que había hace tan solo unas décadas, veríamos algunas cosas que hoy nos llamarían poderosamente la atención. Basta recordar aquellas campañas publicitarias que anunciaban el vino quinado como una bebida saludable para niños, por sus supuestas propiedades “reconstituyentes” o incluso “medicinales”: “Es medicina y es golosina”, decía uno de los anuncios más populares.

También se utilizaban eslóganes relacionados con la salud en galletas, chocolates y otros alimentos de escaso interés nutricional, alabando sus supuestos beneficios para el crecimiento, la vitalidad, la fuerza, el desarrollo de los huesos o cualquier otro adorno que la empresa quisiera inventar, porque apenas existían restricciones legales que lo impidieran.