Nestlé Kéfir ofrece una nueva forma de consumir un producto al que se atribuyen beneficios al ser un alimento con probióticos, con una gran diversidad de bacterias y levaduras vivas, además de ser fuente de calcio. La marca ha transformado su imagen para adaptarse a los nuevos consumidores, con una apuesta por una estética más moderna, auténtica y atractiva

Su sabor es ácido y se elabora a partir de la leche, pero su textura cremosa recuerda más a la de un yogur. Un punto diferencial del kéfir es que contiene una cantidad de lactosa reducida, por lo que resulta una opción apta. Ya en 2017 la agencia de investigación biomédica de Estados Unidos (Institutos Nacionales de Salud, NIH, por sus siglas en inglés) reconocía su popularidad y estudiaba sus beneficios, pero el consumo alimentario humano viene de mucho antes. Se han llegado a encontrar restos de ADN de kéfir en la Edad de Bronce (hace aproximadamente 3.500 años), según una publicación de la revista Cell.

Hay quien lo bebe de su envase, frío o a temperatura ambiente. Otras personas lo vierten en un bol con frutas frescas, cereales, frutos secos o semillas y lo disfrutan a cucharadas. También puede incorporarse a un plato salado, emplearlo en salsas o aliños. Nestlé Kéfir apostó por este alimento por su versatilidad, y por ser una bebida láctea fermentada con gran diversidad microbiana.