El último ataque ruso contra Kiev ha tocado muy de cerca a la Unión Europea. En vísperas de que los ministros de Defensa y Exteriores europeos se reúnan por primera vez tras la pausa estival para discutir cómo aumentar la ayuda militar a Ucrania y presionar más a Rusia con nuevas sanciones ya en septiembre, misiles rusos cayeron de nuevo este jueves sobre la capital ucrania, causando la muerte de al menos 21 personas y provocando destrozos en un centro comercial, edificios residenciales y la sede de la delegación europea. Un ataque que refuerza la premisa europea, frente a los vaivenes del Estados Unidos de Donald Trump, de que el presidente ruso, Vladímir Putin, no tiene intención de parar por ahora la guerra que lanzó hace ya más de tres años.
El ataque contra Kiev, afirmó este jueves la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, en redes sociales, “muestra una decisión deliberada de escalar y burlarse de los esfuerzos de paz. También la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó un ataque que constituye “otro recordatorio sombrío de lo que está en juego” en estos momentos. La alemana participó la semana pasada en la cumbre de la Casa Blanca para apoyar junto con varios líderes europeos al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, durante su encuentro con Trump, al que consiguieron arrancar un compromiso vago de que Washington participará en futuras garantías de seguridad para Ucrania.







