Hungría vuelve a ser el verso peligrosamente suelto de la UE. El Gobierno del ultranacionalista Víktor Orbán es el único que se ha negado a suscribir este viernes una declaración oficial europea condenando los ataques rusos del miércoles contra Kiev, que dañaron también la sede de la UE en la capital ucrania. Pese a esta nueva traba de Budapest, los ministros de Defensa de la Unión han debatido en Copenhague vías para reforzar la posición de Ucrania ante una posible negociación de paz, aunque esta, como ha reconocido la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, siga estando aún muy lejos.
“Condenamos enérgicamente los continuos ataques de Rusia contra la población civil y las infraestructuras civiles, que constituyen una escalada deliberada y socavan los esfuerzos a favor de la paz”, declaran Kallas y todos los gobiernos de la UE, salvo el húngaro, en el comunicado. “La UE mantendrá y aumentará su apoyo global a Ucrania en todos los ámbitos, entre otras cosas acelerando los trabajos sobre el decimonoveno paquete de sanciones”, prometen los europeos, que también se comprometen a seguir “trabajando con socios internacionales, incluido Estados Unidos, para poner fin a la guerra de agresión de Rusia con una paz integral, justa y duradera”.







