Un año después de que los Mossos d’Esquadra detectaran la presencia de aparcacoches irregulares en los alrededores del aeropuerto de Barcelona-El Prat, la policía catalana ha blindado las instalaciones aeroportuarias para evitar que puedan actuar y así estafar a los pasajeros que dejan el coche para largas estancias. Los mossos han constatado que son entre 25 y 30 las empresas irregulares que han proliferado en la zona, cuyas tarifas por custodiar los vehículos son muy inferiores a la competencia legal. Esta cifra representa el 70% de la oferta total, por lo que la policía catalana, junto a Inspección de Trabajo y Policía Nacional, han iniciado una serie de operativos para identificarlas.

Estas empresas fantasma actúan a pie de calle, y no en oficinas, como sí hacen las legales. Captan a posibles clientes frente a las terminales y les ofrecen un servicio de aparcamiento y custodio del vehículo por un precio muy por debajo de la competencia. Si la tarifa de este servicio ronda los 80 euros de media por semana, estas empresas irregulares lo ofrecen por 20. Pero en regresar a Barcelona, muchos de estos pasajeros, atraídos por la suculenta oferta, denuncian que se encuentran los vehículos en mal estado o con un kilometraje desorbitado. “Las empresas legales tienen instalaciones desde las que ofrecen una lanzadera entre la terminal y un aparcamiento concreto, pero las irregulares no especifican el punto de estacionamiento”, explica el subinspector de los Mossos d’Esquadra al frente del operativo.