Las crisis económicas siempre han sido detonantes de nuevos modelos sociales, pero lo que observamos hoy rebasa cualquier reajuste coyuntural. Desde las mansiones de OnlyFans hasta los pueblos integrados solo por mujeres, asistimos a la mayor oleada de experimentación comunitaria desde los sesenta, aquella década que colocó el sueño hippy frente al espejo del capitalismo tardío y acabó engendrando Arc House, Twin Oaks y la siempre citada Arcosanti.

La Bop House, bastión viral donde conviven hoy creadoras de contenido para OnlyFans —plataforma online donde los usuarios pagan por material exclusivo, sobre todo sexual—, asegura haber facturado 15 millones de dólares en dos meses. Las paredes de la mansión funcionan como un set de rodaje ininterrumpido. La psicóloga Cristina Marín explica: “La gente que busca este tipo de modelos de convivencia extrema está buscando un cambio, evidentemente, en contraposición a los modelos tradicionales”. Los antecedentes televisivos a estos modos de vida resultan reveladores. Como subrayan Rafa de Jaime Juliá y Daniela Varela, responsables del podcast especializado en realities y cultura popular Las auténticas señoras de la calle Lista, fue Kid Nation el que llevó los realities al límite. ¿La premisa? Sobre las ruinas del pueblo de Bonanza, en Nuevo México, unos niños intentan crear una sociedad con una supervisión mínima por parte de adultos. El programa de CBS de 2007 trasladó a 40 menores a esta localidad abandonada; durante las semanas de rodaje, un niño sufrió quemaduras, varios bebieron lejía por error y trabajaban 14 horas diarias. Años después, el programa sigue sorprendiendo por su crudeza.