En Dueñas (Palencia, 2.600 habitantes) hay dos grandes monumentos: uno al botijo y otro a los Caídos y a los Mártires del franquismo. Este se encuentra en una zona preferente del pueblo, junto a la gran iglesia, con un cristo sobre una enorme cruz que reza “Dueñas a sus Caídos”, citando al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, las fechas de inicio y final de la Guerra Civil (18 de julio de 1936-1 de abril de 1939), 29 nombres de “caídos” franquistas y el clásico “¡Presentes!”. Por detrás, otros siete “mártires”. El emblema se mantiene en Dueñas pese al empeño memorialista del municipio, con un PSOE que esta vez recela de quitar los nombres de los vecinos franquistas fallecidos, y la irrupción de la plataforma reaccionaria Abogados Cristianos, que ha denunciado la moción municipal que instaba a quitar la cruz.
El símbolo fascista reina en la plaza de la Paz, denominada así en sustitución del Conde de Vallellano, prohombre franquista. El bloque de piedra, cuidado, visible, se acordó en 1942 y recoge el nombre de las 29 víctimas del bando alzado durante la Guerra Civil, uno de ellos de 1943, probablemente de la División Azul. Unos metros más atrás, en la pared de la antigua Casa del Pueblo, una placa recopila desde 2008 a los más de 100 represaliados en Dueñas después del golpe de Estado, con decenas de mujeres, alguna embarazada, y fuente de una ola de huérfanos. Manuel Muñoz, de 63 años y exconcejal de Izquierda Unida (IU), reniega de que hubo muchos que en Dueñas consideraron que ese reconocimiento suponía un “empate” con la cruz y se negaban por ello a apartarla. “Entonces éramos 3,800 habitantes, supuso el 3% de la población, como el porcentaje de asesinados en Gaza”, ilustra el palentino. Tal fue la contundencia contra los republicanos que hasta el gobernador falangista de la zona pidió a los gerifaltes locales que contuvieran la venganza. Muchas de las víctimas se hacinaron en los bajos del hoy ayuntamiento, entonces calabozos cuyas rejillas siguen apreciándose a pie de acera.






