Durante años, a Paolo Genovese (Roma, 58 años) le costó sacar adelante sus películas. Siempre le respondían con una profecía que, leída ahora, sonroja: “No va a funcionar”. Hoy, en cambio, cualquiera le propone un filme, sobre todo gente que ni le conoce. La frase que le repiten es la contraria: “Tendrías que hacer una película sobre esto”. “Pasa todo el rato. A menudo con cosas autobiográficas, las más aburridas”, se ríe el director al teléfono. Es lo que tiene el otro lado de la fama. Porque el italiano se ha hecho mundialmente célebre por coescribir y dirigir un largo muy conectado con la vida de cualquiera. Perfectos desconocidos arrasó en Italia, en 2016, con una reflexión sobre los móviles como caja negra que oculta los secretos más íntimos de cada uno. Luego, el fenómeno creció hasta convertirse en el filme con más remakes de la historia: de momento, 24, de España a Polonia, de Corea del Sur a Egipto. Para remordimiento de tanto directivo escéptico: un poquito sí funcionó.
Pero su éxito más reciente tiene asombrado al propio Genovese: “No me lo esperaba”. Porque su última obra, LocaMente, que se estrena en España este próximo viernes, va camino de recorrer un sendero parecido. De nuevo, una comedia actualísima: sobre los cambios en las relaciones entre hombres y mujeres. Otra vez una puesta en escena mínima: intérpretes hablando en un espacio cerrado. Y un segundo taquillazo indiscutible: en su país natal, pero también en el mundo.






