La prolongación de la ofensiva israelí sobre Gaza y la concentración de recursos económicos en esas operaciones no solo amenazan la vida de miles de personas en la Franja, sino que comprometen el bienestar de la sociedad israelí. La guerra ha llevado al Gobierno de Israel a modificar sus prioridades presupuestarias. Ahora, varios expertos israelíes advierten de que esos esfuerzos pueden comportar el colapso de los servicios públicos y dar lugar a una “década perdida” en la economía, tal y como ocurrió tras la guerra del Yom Kipur, en 1973. “Estamos en la guerra más larga y cara de la historia de Israel, con hasta 63.000 millones de euros en costes directos”, admitió en septiembre de 2024 el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich.
Desde octubre de 2023, el ejército israelí mantiene una ofensiva a gran escala en la franja de Gaza, pero también ha lanzado ocupaciones militares u ofensivas aéreas en Cisjordania, en Líbano, en Siria, en Yemen o en Irán. Esta guerra de múltiples frentes ha llevado Israel a ampliar la carga de la deuda. Tras un año y medio de conflicto, el endeudamiento que pesa sobre Israel ha pasado de equivaler al 60% de su PIB a alcanzar el 70%, según el Gobierno. Y satisfacer el compromiso con los deudores será cada vez más difícil. Las agencias de calificación crediticia han devaluado la posición de Israel hasta en tres ocasiones desde el inicio del conflicto, lo que aumenta los intereses que deberá pagar después.






