“Toda gran bebida empieza con una planta”, escribe la autora Amy Stewart en su libro Botánica para cócteles. Las plantas que han dado origen a las mejores bebidas del mundo (Salamandra). “Me gustaría que todo aquel que camine por un jardín botánico o suba a una montaña vea no sólo hierbas, sino el verdadero elixir de la vida —el aqua vitae— que nos regala el mundo de las plantas".

Botánica para cócteles nació por un encuentro inesperado en una convención de autores de libros de jardinería en Portland, Oregón. “Yo estaba en el vestíbulo del hotel con un experto en agaves y cactus. Le acababan de regalar una botella de Aviation, una ginebra local excelente, y no sabía qué hacer con ella ya que no tenía mucho interés por ese tipo de alcoholes”, escribe la autora. “Entonces le propuse que probara un cóctel que a buen seguro acabaría enamorándole”.

Dicho cóctel, el Gin-Tonic Mamani —un gin-tonic elaborado con jalapeños y tomates, cilantro fresco y pepino que rinde homenaje a Manuel Inca Mamani, “el hombre que lo perdió todo para llevar la quinina al resto del mundo”— no solo cambió la opinión del experto en relación con el mundo de las ginebras, sino que fue el aliciente para escribir este ensayo.