De nuevo, las piedras se han convertido en un invitado muy molesto e indeseado para los bañistas de la playa de Ondarreta, en San Sebastián. Es un problema recurrente al que no se ha dado una solución definitiva en las últimas dos décadas. Un enorme manto pedregoso oculta la finísima arena de la playa donostiarra y deja esta sumergida bajo toneladas de gravas, piedras y cantos rodados. Como ha hecho en los últimos años, el Ayuntamiento volverá a meter las máquinas en el arenal para proceder a la retirada del mayor volumen de áridos acumulados en la Ondarreta. Será este lunes de madrugada, aprovechando las mareas vivas y “para no interferir en la actividad playera”, afirma el concejal de Mantenimiento y Servicios Urbanos, Carlos García.
Estudios recientes realizados por la sociedad oceanográfica Azti y la Sociedad de Ciencias Aranzadi concluyen que la plaga de piedras sobre la arena de Ondarreta son restos de un antiguo campo militar construido en la playa en 1873 y de una cárcel que se desmanteló a mediados del siglo pasado. Su aparición es un fenómeno cíclico, principalmente en los meses de verano, lo que genera incomodidades e incluso problemas de salud por lesiones a los usuarios, además de deslucir el atractivo turístico de la ciudad, según ha llegado a admitir el consistorio.






