Las olas barren los 4,6 kilómetros de estructura, tres chiringuitos y ponen en peligro la depuradora de aguas
El oleaje de la borrasca Francis ha pulverizado el paseo marítimo de la macrourbanización de Matalascañas en Almonte (Huelva), al destrozar la infraestructura de 4,3 kilómetros por numerosos puntos y arrasar con tres chiringuitos permanentes de la playa. Una quincena de vecinos ha sido desalojada ante el peligro de que la marea destruya los cimientos de sus casas y provoque derrumbes. La falta de arena que arrastra esta parte del litoral pegada al parque nacional de Doñana ha sido acuciante durante la última década, pero este temporal le ha dado la puntilla al paseo marítimo de este núcleo de población en el que veranean unas 150.000 personas.
Los graves destrozos son una muestra patente de cómo junto a la falta de arena, el cambio climático no perdona y cada vez se come más bocados de la costa española. La solución planteada es retranquear el paseo marítimo de Matalascañas por completo, lo que implicaría una inversión que rondaría los 600 millones, según cálculos del Ayuntamiento de Almonte.
“Temo que mi edificio colapse y los cimientos no aguanten, porque el agua sigue arriba del todo y sigue dando. Año tras año las mareas horadan y se llevan más y más arena. Somos muchísimos vecinos afectados y la solución del Ministerio es retranquear el paseo, pero todo el pueblo está construido hacia la primera línea”, comenta angustiada Raquel Cazcón, vecina de un inmueble con tres plantas en la macrourbanización. La peor noticia este lunes es que los destrozos en la estructura del paseo han sido muy graves, pero aún puede empeorar la situación porque en los próximos días se avecina otra marea alta con la borrasca aún sin remitir, alerta el alcalde de Almonte, Francisco Bella (independiente).







