Los grupos de WhatsApp de los bomberos de Castilla y León arden de rabia y asombro. Rabia porque los incendios desafían a un sector precarizado, que previó este caos en cuanto se dieran las circunstancias de este verano: calor infernal y condiciones laborales indignas para el riesgo y las exigencias de su cometido. Y asombro ante decisiones “incomprensibles”, con retenes parados mientras ardían los alrededores, estrategias cuestionables que propician reproducciones, y técnicos de la Junta tan paralizados que requieren que los brigadistas tomen el mando. Ante el caos han nacido “cuadrillas pirata”, organizadas en estos foros por bomberos de descanso que se han unido al contingente. Aquí se reúnen algunos extractos de sus conversaciones.

“Yo he preguntado a CPM [puesto de mando] que si íbamos a algún lado y han dicho que de momento no [...] todos en base”, escribe un bombero. Otro responde: “Pues muy bien. Con cinco incendios a nivel 2 y les sobrarán medios”. Sus colegas ironizan con el “apoyo moral” de esos grupos parados y uno sentencia: “Comedia es lo que están haciendo, joder qué vergüenza”. A continuación enumeran medios inutilizados: “Hay dos camiones de reserva en Sahechores [León, zona crítica de incendios] también, limpitos”. Después aluden a un conductor y sus lamentos por infrautilizar máquinas: “Dice que hay seis autobombas en base, esperando instrucciones que nunca llegaron. Se quedó corto, había más”.