El informe en el que la Policía Federal de Brasil apoya su solicitud de que el expresidente Jair Bolsonaro y su hijo Eduardo, diputado, sean procesados por intentar coaccionar al tribunal que juzga al primero incluye una serie de mensajes de WhatsApp que revelan las tensiones familiares y políticas. “VTPC [Vete a tomar por culo] ingrato del carajo”, le espeta al patriarca su hijo, que maniobra desde EEUU para salvarlo; a las horas, le pide perdón. El celular del jefe de la oposición brasileña, decomisado a principios de agosto, cuando el juez ordenó confinarlo en prisión domiciliaria, también contenía un borrador de solicitud de asilo político en Argentina.
El juez Alexandre de Moraes, que lleva el caso Bolsonaro y al que EEUU ha impuesto sanciones, le ha dado a este 48 horas —hasta el viernes por la tarde— para que explique si la petición a Javier Milei, el presidente ultra argentino, era un intento de fuga y por el aparente incumplimiento de varias de las medidas cautelares impuestas previamente. Estas acusaciones se suman a otras causas judiciales, entre las que destaca el juicio en el que Bolsonaro se arriesga a más de 40 años de cárcel por liderar un golpe de Estado. La sentencia se conocerá en septiembre. El ultraderechista se declara inocente de todos los cargos.













