Jair Messias Bolsonaro tiró tanto de la cuerda, que la cortó. El juez Alexandre de Morales, que investiga al expresidente de Brasil como presunto organizador de un fallido golpe de Estado, ordenó este lunes su arresto domiciliario por no hacer caso a las restricciones que le impusiera hace solo dos semanas. Bolsonaro no debía usar redes sociales, pero el domingo habló por videoconferencia a sus seguidores en Río de Janeiro y subió el material a Instagram. “La justicia no permitirá que un acusado la considere tonta, creyendo que permanecerá impune por tener poder político y económico”, dijo en el fallo Moraes, a estas alturas el enemigo número uno de la ultraderecha brasileña.

El encono contra el magistrado, la más cara visible del juicio contra Bolsonaro, alcanza incluso a la Casa Blanca. Donald Trump dijo que los aranceles del 50% que aplicó días atrás a Brasil eran un castigo a la “caza de brujas” que, según su lectura, padece su amigo Bolsonaro.

El domingo, miles de simpatizantes de Bolsonaro salieron a las calles para protestar contra el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y el juez Moraes. Ondeaban banderas de Estados Unidos y pancartas con la leyenda SOS Trump. Fue en ese contexto que Bolsonaro envió a la multitud un mensaje que uno de sus hijos, el senador Flávio Bolsonaro, difundió en redes sociales. “Actuando ilegalmente, el acusado Jair Bolsonaro se dirigió a los manifestantes reunidos en Copacabana, Río de Janeiro, produciendo intencional y conscientemente material prefabricado para que sus partidarios siguieran presionando al Tribunal Supremo y obstruyendo la justicia”, dijo Moraes, y ordenó la prisión domiciliaria inmediata.