Por primera vez en 57 años, primera desde el nacimiento de la Era Abierta (1968), el US Open comenzará el domingo y lo hará cargado de dinamita. Fiel a su estilo, esto es, sin ningún tipo de adorno ni protocolo, la organización del grande estadounidense perfiló este jueves ambos cuadros y a primer golpe de vista el análisis es claro: nadie se libra, trampas para todos. Si los sorteos de Roland Garros y Wimbledon depararon para Carlos Alcaraz una ascensión a priori amable, esta vez muestra pocos atajos para el murciano, quien coincidiría con Novak Djokovic en unas hipotéticas semifinales y se enfrentará de entrada a un consagrado sacador como Reilly Opelka.
Las lesiones entorpecieron durante los dos últimos cursos la progresión del norteamericano, que expondrá a Alcaraz a un exigente ejercicio al resto para abrir boca. Pese a haber perdido presencia en las cotas altas del circuito, Opelka, de 27 años, ha ido recuperando terreno —es el 66º y en su día, 2022, llegó a ser el 17º— y su mazo supondrá una amenaza prematura que el español debería contrarrestar con la devolución e imponiendo ritmo desde el fondo. Si lo hace, abordaría dos estaciones que en principio pintan menos sinuosas, ante el italiano Mattia Bellucci (63º) o el chino Juncheng Shang (108º) en la segunda ronda y Luciano Darderi (34º) en la tercera. A partir de ahí, picante.







