Carlos Alcaraz resolvió su estreno en el US Open con una sólida victoria frente a Reilly Opelka, batido por 6-4, 7-5 y 6-4 (tras 2h 05m). El español, de 22 años, se mantuvo firme de principio a fin ante un adversario que planteó un duelo muy plano, fiándolo todo a su servicio. Sin embargo, al de El Palmar le bastó con su seriedad y tres roturas certeras, una por set, para decantar la balanza y alcanzar la segunda estación del grande neoyorquino. Se enfrentará el miércoles, por tanto, al italiano Mattia Bellucci, ante el que no constan precedentes. El transalpino, de ,24 años y 65º del mundo, batió a Juncheng Shang por 7-6(0), 1-6, 6-3 y 3-0.

El ritmo de la noche (This is the rhythm of the night) recibe a un Alcaraz eléctrico que durante el sorteo ya brinca y se menea acrobáticamente como una ardilla, en contraste con el estatismo de Opelka; la disposición de uno y otro no engaña. Dos perfiles, dos mundos. Dos formas muy distintas de interpretar la acción. Frente al sugerente abanico del español, el registro único del estadounidense, al que cada vez que abandona las cuatro losetas sobre las que compite le asoman con claridad las costuras. Muchos centímetros, poca imaginación; altura para dar y regalar, 2,11 de tallo, pero escasez en la propuesta. Con ese corpachón, básicamente lo fía todo a su palanca.