Se refiere Novak Djokovic a la pócima que tan buen resultado le proporciona a Carlos Alcaraz. “Haga lo que haga allí [en Ibiza], está funcionándole. El caso es que siempre gana”, desliza el gigante serbio, a quien este viernes, una vez efectuado el sorteo y analizado el cuadro, no le queda otra que sonreír: ni Jannik Sinner ni Alcaraz —los dos primeros cabezas de serie de este Wimbledon que comenzará el lunes— se interpondrán en unos hipotéticos cuartos de final, luego tiempo para él, que no es poco. Del mismo modo, fortuna para el español, ganador de las dos últimas ediciones y que solo podría toparse con el balcánico en la final. Djokovic, al fin y al cabo, siempre será Djokovic.
A sus 38 años, el de Belgrado apura los últimos cartuchos en su intento por conseguir el 25º grande, mientras que el murciano, con el que peloteó la tarde anterior en el primer ensayo en la central, irrumpe en todo su esplendor. Alcaraz (22) se ha coronado recientemente en Roland Garros y también en Queen’s, y se ha convertido en el indiscutible dominador del momento. No pierde un partido desde abril —frente a Holger Rune, cuando se lesionó en la final del Godó— y hoy por hoy se maneja en la superficie como ninguno, sin olvidar, por supuesto, la pericia y el halo histórico de Djokovic en un torneo que el veterano tenista ha conquistado en siete ocasiones. Así que guardia alta.







