1.000 abdominales y una decena de cosméticos orquestan la rutina matutina de Patrick Bateman al comienzo de la película American Psycho. El plano general del apartamento que muestra un beauty care casi tan aterrador como los crímenes que lleva a cabo su protagonista, desvela también el espacio en el que un hombre soltero y de éxito debía aspirar en Manhattan durante los años ochenta. La escenógrafa de American Psycho, Jeanne Develle, y el diseñador de producción, Gideon Ponte, crearon un entorno hiperminimalista con paredes níveas salpicado de notas negras, obras de arte de Robert Longo e iconos del diseño en el mobiliario como el sillón Barcelona, de Mies van der Rohe. La ausencia de decoración competía con la ubicuidad del acero en la cocina, los muebles del salón o las mesitas de noche. Una casa tan diseñada como inerte, en la que cuesta imaginar un asesinato pero también la existencia de un hogar.

Casi tres décadas después, y fuera del terreno yuppie de Nueva York, parece que las modas que rigen los pisos de soltero poco han cambiado con el tiempo. Según revela el último estudio de la plataforma Pinterest sobre tendencias masculinas entre el público millennial (entre 28 y 43 años), búsquedas tales a la hora de encontrar inspiración para su hogar como el diseño de muebles metálicos (+75%) o la estética cromada (+40%) estarían entre sus favoritas. El primer puesto se lo llevarían los sofás y sillones de metal de estilo moderno (+105%), como el que escogió Bateman para decorar su apartamento de American Gardens Building.