Con casi un centenar de muertos confirmados, el escándalo por el uso de fentanilo clínico contaminado en hospitales de Argentina crece día a día y se encamina a ser uno de los mayores desastres sanitarios en la historia del país. La investigación judicial, aún abierta, computa 87 personas fallecidas y estima que otros nueve casos se confirmarán en las próximas horas, por lo que la cifra llegaría a 96. Si bien el opiáceo sintético infectado con bacterias ya no está siendo utilizado, no se descarta que puedan identificarse nuevas víctimas.

Mientras los familiares de los fallecidos exigen justicia, el escándalo quedó envuelto en la disputa política previa a las elecciones legislativas de octubre. El presidente Javier Milei acusa al kirchnerismo por supuestas relaciones con uno de los empresarios sospechados y reclama que el juez de la causa lo detenga. La oposición señala al Gobierno ultraderechista por serios fallos en los controles a cargo del Estado, en el marco del proceso de ajuste y desregulación de la administración pública que lleva adelante.

El fentanilo es usado en hospitales y centros de salud como un poderoso analgésico o anestésico. En todos los casos analizados, las víctimas son personas que estaban internadas por distintas dolencias y, cuando se les proporcionó el fármaco, resultaron infectadas por bacterias que causan enfermedades graves, como neumonía.