El empresario petrolero Ramón Alexandro Rovirosa Martínez tenía mucha suerte. Al menos hasta ser detenido por el Gobierno de Estados Unidos, que le acusa de haber pagado sobornos a altos funcionarios de Pemex, la petrolera estatal mexicana, para asegurarse lucrativos contratos con la compañía. En 2018, un grupo de empresas de Rovirosa obtuvo un prometedor negocio de explotación de pozos terrestres en un campo identificado como VC-01. En un solo año, esta área, ubicada en Veracruz, reportó a Rovirosa ingresos de al menos 1,2 millones de dólares (24 millones de pesos), según ha comprobado EL PAÍS mediante la revisión de contratos, dictámenes técnicos y cifras del Banco de México. La licencia para explorar y explotar hidrocarburos se le adjudicó por no menos de 30 años.

El área a cargo de Rovirosa tiene una extensión de 125 kilómetros cuadrados y abarca seis municipios de Veracruz. El empresario obtuvo el permiso de explotación mediante la compañía Bloque VC 01, S.A.P.I. de C.V. En 2016, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), ya extinta, lanzó una licitación pública internacional para adjudicar varias zonas terrestres como parte de la reforma energética que instauró en su sexenio Enrique Peña Nieto (PRI) para abrir a la inversión extranjera la explotación de hidrocarburos. En un primer momento, en 2017, un consorcio encabezado por la firma china Shandong Kerui Oilfield Service Group Co. ganó el concurso, pero se autodescalificó al no haber pagado al Gobierno un incentivo de dos millones de dólares que la misma empresa había prometido como parte de su oferta. Entonces, la CNH trasladó el contrato al segundo lugar de la licitación: Rovirosa. Desde agosto de 2020, el empresario ha extraído 160.000 barriles de petróleo.