El presidente de Colombia, sancionado por Washington por supuestas actividades ilícitas, pide que investiguen sus ingresos

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, está determinado en mostrarle a Donald Trump que no es un narco. La idea de que sea un líder criminal puede parecer descabellada, pero Washington insiste en describirlo como tal y en sancionarlo: a finales de octubre, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) lo incluyó en una lista de personas vinculadas con actividades ilegales, lo cuál derivó en que se paralizaran sus cuentas bancarias y que incluso le negaran combustible a su avión en Cabo Verde. Petro, entonces, ha optado por ordenar que se expongan públicamente sus gastos. No importa qué tan personales sean: incluyen desde pagos exorbitantes en marcas de lujo como Gucci hasta una visita a un club de striptease en Lisboa.

“Dada la grosería del presidente Trump de integrarme a mí y a mi familia en la lista Clinton [nombre coloquial de las clasificaciones de la OFAC] sin que ninguno sea narco o tenga relaciones con narcos, he decidido que toda mi vida financiera, larga pero frugal, se publique”, escribió el lunes en X. Al día siguiente, este martes, se filtró a los medios de comunicación un informe de la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), una entidad adscrita al Ministerio de Hacienda que se encarga de prevenir y detectar el lavado de activos y otras maniobras ilegales. Petro lamentó que el texto solo incluya sus movimientos bancarios entre 2023 y 2025: “Quisiera que fuera desde más atrás, para que no quede duda de mis ingresos. Pueden investigar lo que quieran y comparar con mis declaraciones de renta, que he hecho públicas también”.