El presidente de Colombia denuncia un nuevo intento de magnicidio y un fallido plan para vincularlo con drogas antes de su exitosa reunión con Donald Trump
Un nuevo episodio vuelve a agitar las sombras del poder en Colombia. Este martes, durante un extenso Consejo de Ministros, el presidente Gustavo Petro denunció dos complots que, en un primer momento, pasaron casi desapercibidos, pero que habrían paralizado la agenda de cualquier otro país. Como sin darle mucha importancia, Petro aseguró que esta misma semana intentaron matarlo mientras viajaba en helicóptero. Según su relato, la aeronave tuvo que desviar su ruta y sobrevolar el océano durante cuatro horas hasta poder aterrizar. No ofreció detalles sobre la amenaza concreta ni sobre los responsables.
La segunda revelación tuvo aún más repercusión, por novedosa. El presidente afirmó tener información sobre una conspiración para plantarle “sustancias psicoactivas” [cocaína, según fuentes cercanas al caso] con el objetivo de “destruir la reunión con Trump”, en referencia al encuentro que sostuvo la semana pasada en la Casa Blanca. Horas después, se firmó la orden para que el general de la Policía señalado indirectamente como responsable de esa operación abandonara el servicio.






