Lo deja claro la tabla de puntos y también la hoja de tiempos del viernes. Mientras Marc Márquez está ya en órbita, el resto de pilotos no pueden hacer otra cosa que tocar con los pies en el suelo. Con más de tres fines de semana de competición de margen sobre su más inmediato perseguidor, el líder del Mundial reanuda su temporada de reconquista en MotoGP con otra primera plaza en los entrenamientos. Aunque el Red Bull Ring es uno de los pocos circuitos que se le ha resistido en 17 años de trayectoria, todo el ‘paddock’ señala al español como favorito hasta que se demuestre lo contrario. El 93 vuelve de las vacaciones tras haber arrasado en las últimas cinco citas del calendario, con doblete de victorias el sábado y el domingo que le dejaron a 120 puntos de su hermano Álex Márquez y a 168 de su compañero de garaje Pecco Bagnaia.
El pequeño de la saga familiar, excelso en su sexta campaña con los mayores, regresa del parón con una perspectiva realista del asunto, por mucho que nada esté matemáticamente perdido. “Es prácticamente imposible ser campeón si no pasa nada raro, pero hasta que esto termine todo es posible”, comenta el piloto del equipo Gresini, cliente de Ducati. Su prototipo es algo inferior, sobre el papel, al de los dos pilotos oficiales de la fábrica de Bolonia. “Siempre dije que mi objetivo era ser segundo en el campeonato, que sería algo muy, muy bueno”, añade Álex.






