Caras largas en el garaje, aspavientos en pista y otro resultado descorazonador en la tabla de tiempos. Ese fue el bagaje de Pecco Bagnaia en el estreno del circuito húngaro de Balaton Park el viernes, donde terminó decimocuarto a más de siete décimas de su compañero de garaje y líder del certamen, Marc Márquez, y últim...

o de la tropa de Ducati. El resultado en los entrenamientos le obliga a pasar por la repesca en la cronometrada de este sábado y subraya por enésima vez esta temporada la frustración que abruma al tricampeón del mundo italiano. Buque insignia de Ducati en los últimos cursos, además de su piloto más prolífico a nivel de títulos (2) y grandes premios (30), el astro turinés no reconoce fallos propios en su incapacidad para replicar el rendimiento del octocampeón español sobre el asfalto.

Después de dos fines de semana consecutivos fuera del podio, una mala racha que llevaba más de tres años sin experimentar, la irritación de Bagnaia derivó en críticas públicas hacia la fábrica en el pasado GP de Austria. “En caliente, después de una carrera desastrosa y con los nervios y el enfado todavía frescos, a veces puedes hacer declaraciones equivocadas”, rectificó el turinés de 28 años, que llegó a decir que se le estaba acabando la paciencia con los suyos. “No tengo ningún problema con el equipo, y lo he hablado con todos ellos. Sé perfectamente que estamos en el mismo barco, intentando solventar esta situación. Para ellos no es fácil tampoco, porque intentan darme lo que necesito y llevamos siete meses con los mismos problemas”, agregó antes de subirse a la Desmosedici GP, que lleva un lustro siendo la máquina más completa y efectiva del campeonato.