Se repite cada verano. La muerte de alguna persona mientras estaba trabajando en un momento de calor intenso llega a los titulares. La última vez, esta misma semana en Alcarràs (Lleida), donde un temporero falleció por “insuficiencia cardiorrespiratoria aguda en el contexto de estrés por calor”, según el informe forense preliminar. Pero pocos de estos casos acaban en la estadística de muertes de empleados por calor que elabora el Ministerio de Trabajo. Aunque un vistazo a la hemeroteca
t/status/1809943991833477546" target="_self" rel="" title="https://x.com/CCOO_Habitat/status/1809943991833477546" data-link-track-dtm="">apunta a lo contrario, el recuento oficial no recoge ni un fallecido en todo 2024. Algo que los expertos en salud laboral de los sindicatos más representativos consideran “imposible”, aunque apuntan que no sucede solo en España.
En términos generales, es muy difícil cuantificar el número de personas que fallecen por calor cada año en España. Diversas fuentes estadística intentan contestar a esa pregunta. Según estimaciones del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria, del Ministerio de Sanidad, en 2024 fueron 2.012 a lo largo de todo el verano. La aplicación Mace, desarrollada por el CSIC con otra metodología, las elevaba solo en junio del año pasado a 4.128. No es un recuento administrativo, son proyecciones resultantes de cruzar datos de mortalidad, umbrales de temperaturas peligrosos y compararlos con lo acontecido en años previos. Pero las cifras contrastan poderosamente con las estadísticas laborales oficiales.











