Dejó calientes las líneas Jannik Sinner antes de que Carlos Alcaraz saltara esta madrugada a la pista central del Masters 1000 de Cincinnati. El italiano batió por la vía rápida al veterano Adrian Mannarino (6-4, 7-6), el rival, dice, más diferente a la norma que rige el circuito, y selló su billete para los cuartos de final del torneo. Encuadrado en el lado opuesto a Alcaraz, Sinner encadenó su vigesimocuarto partido consecutivo sin ceder un solo set en pista rápida, y de paso, dejó un mensaje encriptado a su particular némesis deportiva: haz lo propio, Carlos, porque te quiero ver en la final.
Minutos después, ya con noche cerrada y temperatura plácida en el sur de Ohio —casi diez grados menos que en su último encuentro bajo el sol—, el murciano se jugaba la presencia en los cuartos de final en la misma Lindner Family Tennis Center ante otro italiano, Luca Nardi, quien, en calidad de invitado, había sorprendido desde la 98ª posición del ranking a Denis Shapovalov y Jakub Mensik, ambos entre las 30 mejores raquetas del circuito.
Aceptó Carlitos el reto de Sinner, amigo y verdugo a partes iguales, y arrancó el choque apabullante, sin dejar opción a un Nardi perdido, incapaz de encontrar su tenis en la profunda oscuridad de Mason. Menos de media hora tardó el español en adjudicarse la primera manga y algo más de 50 minutos se prolongó para sumarle la segunda (6-1, 6-4). Triunfo contundente y sensaciones, al fin, de que su mejor nivel, ese que solo aparece cuando la agresividad casa con el divertimento, parece asomar con el US Open en el horizonte.














