La lucha por salvar al centenario ficus de la calle de San Jacinto, en el barrio sevillano de Triana, no se ha terminado con el inicio de su tala definitiva autorizada por el Ayuntamiento hispalense y que comenzó la semana pasada. La plataforma ciudadana que ha defendido la supervivencia de este árbol reclama que el tocón gris en que ha quedado reducido el ejemplar que antes desparramaba sus frondosas ramas por la avenida y el jardín de la iglesia del mismo nombre, se mantenga como un ejemplo “de la barbaridad que han hecho las administraciones que lo han dejado morir”. Se oponen a que quede reducido a un mojón con una placa conmemorativa de la batalla ecologista. Los cortes de motosierra han evidenciado que sí puede conservarse porque la madera de su interior no está podrida, como había alegado el consistorio para justificar su desaparición.

“En el pleno en el que se estipuló la moratoria para eludir la tala, se convino que si finalmente estaba muerto, se iba a dejar la estructura, pero no lo han cumplido”, denuncia Inés Bonilla, portavoz de la Plataforma Salvemos al Ficus. La agrupación presentó el pasado mes de julio un informe a la Junta de Distrito de Triana elaborado por el biólogo y experto en mantenimiento de jardines públicos, Jesús Cuenca, en el que se ofrecían propuestas para la conservación del tronco, como la limpieza del exterior y la extracción de la madera deteriorada, el saneamiento del sistema radicular, eliminando todas las raíces no seleccionadas para sustentar la estructura o la aplicación de conservantes de madera, como aceite de linaza o productos específicos para madera exterior para protegerá el tocón de la humedad, hongos y plagas, entre otras. Así podría ser intervenido por un artista local que podría esculpirlo o decorarlo y convertirlo en un monumento, de acuerdo con la propuesta planteada por la plataforma.