“¿Y cómo te quedas ahí?“, le pregunta un vecino a Luis, de 72 años. ”Has sido valiente para todo", le piropea otro. Y el aludido, exmilitar del ejército de Tierra, coge carrerilla para contar la historia de su lucha en solitario contra el fuego de Tres Cantos (Madrid). Fueron unas cuatro horas el lunes por la tarde, de las 20.00 en adelante, él, unas mangueras, el agua y su voluntad como toda protección frente a las llamas. Así, asegura, salvó su propiedad y otras tres. Unos 4.000 metros cuadrados en total, calcula junto a su vecino Juanjo. Luego, entre el humo, ya con problemas para respirar, bajó hacia Tres Cantos. Una apuesta a todo o nada de la que no se arrepiente ahora, pese a que a su alrededor hay quien le intenta hacer ver el peligro corrido, que la aventura pudo acabar de otra manera, y quien piensa que aquello, de tan peligroso, fue “una locura”.
“Te ves cercado, con llamas por todos los sitios”, cuenta este martes, observando al lado del viejo Mercedes con el que escapó de las llamas cómo el humo aún sale del suelo, y cómo no puede acceder a la zona en la que se enfrentó cara a cara con el incendio, cercana a Burrolandia, en el paraje del Soto de las Viñuelas, allí donde más daño ha hecho el fuego.







