La realidad ha demostrado que lo sucedido en la feria de Santander no fue el invento de ningún desalmado periodista, sino la constatación de que, en efecto, las relaciones entre Morante de la Puebla y Roca Rey no son todo lo políticamente correctas que mandan las modernas normas de coexistencia.

Por eso, cuando a Roca le preguntaron si le parecía bien que Morante sustituyera a Cayetano en el cartel del día 26 de julio, el diestro peruano prefirió una excusa que sonó a sinónimo de negativa.

Los dos volvieron a encontrarse en la plaza de El Puerto de Santa María el pasado sábado, y hubo un rifirrafe entre ambos a cuenta de un quite realizado por Roca en un toro de Morante que el sevillano entendió que no era correcto (prueba de que el ambiente echaba chispas) y el más joven le contestó con esa frase ya famosa de “maestro, fúmate un purito despacito”.

Posteriormente, el propio Morante ha reconocido a este periódico que Roca le dijo que tendrían que hablar, pero que no hubo ocasión durante el festejo, y que ambos se dieron la mano antes de salir a hombros en señal de buena voluntad. “Pero aún no hemos hablado”, enfatizó el sevillano.

Es evidente que el asunto es baladí, y no debería ir más allá de un enfado momentáneo, pero parece cierto que sí existe rivalidad, competencia, duelo o desafío -como se le quiera llamar-, y esa es una magnífica noticia para la fiesta de los toros.