El Real Madrid disputa este martes en Austria, contra el imberbe WSG Tirol (19.00, La1 y RMTV), un partido amistoso, toda una rareza en el inicio de Xabi Alonso. El nuevo técnico afronta una situación muy excepcional, en el Bernabéu y en cualquier equipo de élite: lanzarse al agua sin apenas haber metido el dedo para tomar la temperatura. Le ocurrió en el Mundial de Clubes, donde se estrenó con solo tres días de trabajo y convivencia con toda la plantilla disponible (Vinicius y Güler se unieron al grupo en Estados Unidos); y le sucede ahora, en la sala de espera de la nueva campaña, reducida a 15 días por la negativa de Javier Tebas y el Comité de Competición a aplazar el debut contra Osasuna después del encajonamiento en el calendario del torneo de la FIFA.

Tras su aterrizaje forzoso para el Mundial, el tolosarra trata de gestionar esta pretemporada un escenario que remite a un momento tan insólito para todos como el primer verano de la pandemia. En 2020, los blancos solo jugaron un choque de entrenamiento en Valdebebas, contra el Getafe, sin público, periodistas ni información oficial. La puesta a punto de ese año es lo más parecido a la actual, aunque con la gran diferencia (más allá de las importantes restricciones sanitarias de hace un lustro) de que entonces el entrenador no había cambiado (Zinedine Zidane), tampoco la plantilla salvo el regreso de la cesión de Martin Odegaard (sin fichajes por la crisis financiera de la covid), y con la paz de haber levantado hacía dos meses la coronaliga.