En 1974, Costa Rica adoptó su Código Sísmico, un conjunto de normas técnicas que ha protegido durante décadas a su población frente a uno de los riesgos naturales más devastadores: los terremotos. Gracias a esa visión anticipada, el país ha enfrentado con serenidad eventos que, en otros contextos, hubiesen causado tragedias de gran magnitud.

Hoy, medio siglo después, Costa Rica enfrenta una amenaza, distinta pero igualmente urgente: el cambio climático. Siguiendo la misma lógica de prevención, el país ha iniciado la elaboración del primer Código de Adaptación al Cambio Climático del mundo. Esta iniciativa busca establecer normas técnicas, legales y de planificación para reducir los crecientes riesgos asociados al cambio climático: olas de calor, sequías prolongadas, lluvias extremas e inundaciones.

El proyecto, liderado por el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), cuenta con recursos propios y del Fondo Verde del Clima (FVC). Desde 2024, avanza en la recopilación de datos, el análisis técnico y la consulta pública. Sus primeros resultados serán presentados en la próxima cumbre del clima (COP30), reflejando el compromiso costarricense con la resiliencia climática.