El presidente Donald Trump ha dado otro paso más en su cruzada contra los inmigrantes indocumentados y ha anunciado este jueves que ha ordenado al Departamento de Comercio comenzar a trabajar en un nuevo censo de Estados Unidos que los excluya. El conteo poblacional ha incluido a todas las personas que residen en el país, independientemente de su estatus migratorio, desde 1790, cuando se llevó a cabo el primero. El próximo tendrá lugar en 2030. El anuncio del republicano no deja claro si se refiere a que se lleve a cabo otro censo antes del que está programado para dentro de cinco años, o si pretende que se implementen los cambios en el próximo.

“He instruido a nuestro Departamento de Comercio que comience de inmediato a trabajar en un nuevo y altamente preciso CENSO basado en datos y cifras actuales y, lo que es más importante, utilizando los resultados e información obtenidos en la elección presidencial de 2024. Las personas que están en nuestro país ilegalmente NO SERÁN CONTADAS EN EL CENSO”, ha escrito el republicano en su red social, Truth, esta mañana.

La Constitución de Estados Unidos establece que se debe realizar un censo cada 10 años. Según el sitio web de la Oficina del Censo, que depende del Departamento de Comercio, el mismo “está diseñado para contar a todos los residentes en Estados Unidos”. Los datos recopilados determinan el número de escaños que cada Estado tiene en la Cámara de Representantes, y se utilizan para distribuir cientos de miles de millones de dólares en fondos federales para los Estados y las comunidades locales. También determinan la asignación de votos del Colegio Electoral.