Harry Styles había seguido un camino transitado y previsible al lanzar Pleasing, su marca de moda y cosmética que imitaba su estilo y aprovechaba la popularidad de su nombre. Lo habían hecho ya muchos artistas antes, pero lo que hizo después fue más rompedor: una gama de productos y juguetes sexuales masculinos entre los que se pueden encontrar lubricante o un vibrador de doble cara.
La pregunta es: ¿podrá el cantante lograr que los hombres se adentren en el mundo de los juguetes sexuales? Una encuesta puesta en marcha por la firma de juguetes sexuales The Handy revela que dos de cada cinco hombres nunca han probado uno. Mientras que el 55% de las encuestadas asegura emplearlos al menos una vez por semana, tan solo el 36% de los hombres lo hace. El Satisfyer para hombres, por ejemplo, no alcanzó tanta popularidad como su versión para mujeres.
Melanie Eichhorn, sexóloga en la marca Satisfyer, comenta con ICON que la idea de usar un juguete sexual sigue estando rodeada de estigmas a causa de las creencias obsoletas sobre la masculinidad y el rendimiento sexual. “Durante mucho tiempo se ha proyectado una imagen del deseo masculino que dicta que los hombres siempre deben estar listos, saber exactamente qué hacer y no necesitar nada más que sus manos o una pareja para sentirse satisfechos. De ahí nace el mito de que los hombres de verdad no usan juguetes sexuales, una idea que no podría estar más lejos de la realidad”.






