Tras 37 años de servicio, Begoña Gutiérrez se ha dado de baja del turno de oficio. En noviembre cumple 65 y cuelga la toga: “Me quedo con las personas a las que he asistido gracias a este trabajo”. El turno, el sistema que garantiza defensa a quien no puede pagarla, sufre una sangría constante: en cinco años ha perdido un 12% de letrados, de 45.868 en 2019 a 39.941 en 2024. Cada vez hay menos manos para más trabajo. El último año, la demanda creció un 5,3%, superando el millón de solicitudes (1.135.291), según el XIX Informe del Observatorio de la Justicia Gratuita, elaborado por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y Aranzadi LA LEY.
Peligra el relevo generacional. Los letrados más jóvenes, señala Manuel Mayllo, responsable del turno de oficio en el Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), no cubren las bajas por jubilación de los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964). Un goteo constante que, en 2024, redujo el censo un 3%. “Más de la mitad de los letrados que prestan este servicio en el colegio son mayores de 50 años y los jóvenes no se inscriben por las condiciones y el desconocimiento”, afirma. Y añade: “15 minutos en los calabozos de Plaza de Castilla enseñan más que un año de máster”.






