¿Quién dijo estas frases? “La viralidad cotiza muy por encima de la verdad”; “Debemos transformar el entorno digital en un bien público para los ciudadanos”; “No podemos permitir que las infraestructuras esenciales del entorno digital queden en manos de empresas sin ningún control democrático”. Las tres son frases del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en febrero, en la presentación del Observatorio de Derechos Digitales.

¿Casi seis meses después, qué se ha hecho de esas palabras? Bien, el miércoles, el Gobierno se reunió con representantes de las principales plataformas para comentar con ellas un informe que indica que solo el 4% de los contenidos notificados por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (que, a su vez, solo es una mínima parte de las denuncias diarias) es retirada en las primeras 24 horas —y si las plataformas no responden a las instituciones, imagínese a usted, ciudadano— Aparte de la bronca de la ministra de Inclusión, Elma Saiz, la respuesta del Ejecutivo ha sido crear “una nueva subdirección dentro del Gabinete de la Presidencia del Gobierno”.

Mientras, X (antes Twitter) sigue siendo la vía primaria de comunicación del Consejo de Ministros en redes. Incluso en otras redes sociales comerciales como Bluesky, La Moncloa continúa inactiva: su cuenta lleva ocho meses sin publicar. Sánchez no está presente, siquiera. Y no será porque en el Gobierno desconozcan las alternativas: varios ministros (incluido el de Presidencia, Félix Bolaños) ya están activos. La vicepresidenta, Yolanda Díaz, se fue de X en enero. Ambos, con cuentas privadas, no institucionales.